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  • Foto del escritorRamiro Parias

Infancias, mascotas y tratamientos

Por Melina Galati (Matrícula Nacional 43539) y Marisol Ceffalotti (Matricula Provincial 134822). Directoras de AÚN. Espacio Terapéutico. https://www.instagram.com/aunpsicored/


En Aún. Espacio Terapéutico los pacientes pueden concurrir a realizar sus tratamientos acompañados de sus mascotas, las cuales son siempre bienvenidas.


Los terapeutas que atendemos niños y niñas, comenzamos a escuchar que los pacientes traían constantemente vivencias, anécdotas e historias familiares en donde estaban presentes sus animales. Fue así que se nos ocurrió invitar al perro de un paciente al tratamiento. Cosa que resulto sumamente beneficioso. A partir de esto, comenzamos a proponerles y a contarles a los pacientes que podían concurrir a las terapias acompañados por sus mascotas. En los tratamientos, realizamos entrevistas a padres, madres y hermanos, ¿entonces porque no citar a las mascotas? Sabemos que cuando un animal llega a la familia, este suele ganarse el cariño de todos los miembros, incluso se lo llega a considerar un integrante más de la familia. Siendo este tipo de configuraciones familiares “pluriespecie” porque están conformados por humanos y no humanos y a pesar de ello, poder desarrollar vínculos de afecto profundo con esos animales.

Hace unos años, se comenzó a hablar de “animales de apoyo emocional”, este término hace referencia a aquellos animales que son considerados necesarios para la estabilidad psíquica y emocional del dueño. Y también son hartos conocidos los perros que son de gran ayuda para pacientes con distintas afecciones o alguna discapacidad, sobre todo de índole psicológicos y/o emocionales, por mencionar sólo algunas: ansiedad, depresión, estrés postraumático y también hay tratamientos para niños con trastorno del espectro autista. Esto nos lleva a pensar sobre nuestra práctica terapéutica, siempre atentos al caso por caso, hemos notado una relación directa entre la estabilidad emocional de algunos pacientes neurodivergentes cuando éstos están con su mascota.

En esta línea, si bien hay bastante bibliografía sobre el tema, en nuestra experiencia hemos notado cambios favorables en el estado de ánimo de los pacientes, o una mayor adherencia al tratamiento, porque concurren con alegría y dispuestos a” trabajar” cuando vienen con su mascota.


Creemos aconsejable incluir en la familia a una mascota, criar y educar en la diversidad y en este sentido, también en el respeto a los animales. Que un niño o niña tenga en casa una mascota, es altamente benéfico, porque expande ampliamente aspectos educativos, sociales y emocionales. Ayuda a desarrollar la empatía, a considerar y a respetar a “los otros”, como así también, dependiendo de la edad del niño o niña, a desarrollar responsabilidades de cuidado para con esos otros.


Por todo lo expuesto, si bien insistimos en que atendemos e intervenimos en “el caso por caso”, en general, los pacientes sólo tienen que avisar cuando asistirán con su mascota o pautar de una semana para la otra que serán acompañados por ellas.

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