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  • Foto del escritorRamiro Parias

Resiliencia y sanación: apoyo esencial tras un secuestro


Durante el año 2023 el aumento de secuestros en el país fue de un 83% a comparación del año pasado. El secuestro atenta contra la libertad, integridad y tranquilidad de la víctima y sus familias, pero incluso después de una liberación, el tema requiere supervisión de los profesionales de la salud mental para evitar secuelas y problemas en todos los niveles de vida de la víctima: personal, familiar, social, laboral, lúdico, entre otros, por lo que es importante apoyar a una persona que ha vivido un secuestro para su recuperación.


“En terapia se busca crear un entorno seguro, donde la persona pueda conversar y expresarse sin estar expuesta a juicios, con el fin de apoyar no solo a la víctima sino a sus familias a procesar emociones, miedos y traumas de manera más segura” afirma la experta María Clara Arbeláez, psicóloga clínica. Aquí juega un papel importante el tema de la empatía con el fin de comprender la vida emocional de alguien que ha vivido una situación como esta.

Un secuestro puede generar un desarrollo del trastorno de estrés postraumático, que es un conjunto de síntomas que se puede experimentar después del secuestro, lo que conlleva a secuelas posteriores que se caracterizan por cambios en el estado de ánimo y comportamientos que afectan sus relaciones interpersonales, también pueden aparecer el insomnio y ataques de pánicos súbitos, síntomas que llegan a ser bastante complejos para estas personas.


El estrés postraumático de la mano de expertos puede llegar a ser un proceso largo dependiendo de varios factores como la intensidad de la experiencia vivida y teniendo en cuenta la vulnerabilidad de las personas, ya que todos somos diferentes y los problemas se pueden superar de formas distintas. En ese sentido, la especialista, enfatiza en tener en cuenta que no solo se trata de la víctima si también de su entorno, en algunos casos se puede incorporar una terapia familiar con el fin de reconstruir relaciones interpersonales, su vida laboral, entre otros.


Las personas cercanas en la mayoría de las situaciones no saben cómo manejar los sentimientos de la persona que llegó, “la sensación, emocionalmente es uno de los procesos más difíciles de manejar no solo para el secuestrado sino también para su familia, ese sentir que no hay nada que pueda hacer y la falta de control de la situación, hace que la persona viva con el miedo a lo desconocido o que puedan atentar sobre su vida en cualquier momento” señala la doctora María Arbeláez.


El duelo por el tiempo perdido, se enfoca principalmente afrontando la nueva realidad, con el objetivo que la persona supere su pasado y se enfoque en el presente, liberando el dolor y la impotencia que vivió ese tiempo, crear un propósito y reconstruir la vida, el apoyo emocional es importante y la terapia es clave para procesar los sentimientos en el momento.

Tres recomendaciones importantes para una persona recién liberada según la doctora Arbeláez:

  • Conversar y compartir los sentimientos en un entorno psicológico seguro con las personas cercanas, hablar de lo que se vivió y sintió va a ser profundamente sanador.

  • Poner límites a las preguntas incómodas o a preguntas que la persona no esté dispuesta a responder.

  • Buscar ayuda profesional es vital para evitar y prevenir las secuelas que un secuestro puede ocasionar.

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