Ciberseguridad: el reto ya no es solo proteger los datos, sino blindar las redes que los transportan
Aunque Colombia redujo en 48 % los incidentes de seguridad digital gestionados por ColCERT durante 2025, la evolución de 5G, IoT y los servicios digitales plantea nuevos desafíos para la protección de las redes de telecomunicaciones.

Colombia, octubre de 2026. La ciberseguridad está dejando de ser un asunto exclusivo de los departamentos de TI para convertirse en un componente estratégico de la infraestructura de telecomunicaciones. A medida que más personas, empresas, dispositivos y servicios dependen de las redes móviles, proteger los datos implica también garantizar la seguridad, disponibilidad y capacidad de respuesta de las redes que hacen posible su circulación.
En Colombia, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) reportó que ColCERT gestionó 1.427 incidentes de seguridad digital en 2024 y 697 en 2025, lo que representa una reducción cercana al 48 %. El resultado hace parte del balance de las capacidades de respuesta del país frente a las amenazas digitales.
El desafío adquiere una nueva dimensión con la evolución de las telecomunicaciones. La expansión de las redes 5G, el crecimiento del Internet de las Cosas (IoT) y la incorporación de un número cada vez mayor de dispositivos conectados amplían la cantidad de servicios que dependen de la infraestructura de red y, con ello, la necesidad de contar con mecanismos de protección integrados a su operación.
“La ciberseguridad debe abordarse desde la propia arquitectura de la red y no únicamente como una capa adicional. Cuando hablamos de redes que soportan servicios cada vez más críticos, la capacidad de autenticar, gestionar sesiones, monitorear el tráfico y detectar comportamientos anómalos es fundamental para garantizar la continuidad y la confianza en los servicios de telecomunicaciones”, señala Juliana Aguilera, Account Manager Americas en JSC Ingenium.
En este escenario, los operadores necesitan mayor visibilidad sobre lo que ocurre dentro de sus redes, así como herramientas que permitan identificar comportamientos anómalos y responder oportunamente. La autenticación, el monitoreo y la gestión de la infraestructura adquieren así un papel central para mantener la continuidad y confiabilidad de los servicios.
La tendencia apunta hacia un modelo en el que seguridad, conectividad y operación de red dejan de gestionarse como elementos independientes. Para los operadores, esto implica incorporar capacidades de monitoreo, autenticación y respuesta desde las propias capas que sostienen los servicios de telecomunicaciones.
“El crecimiento de 5G y del ecosistema IoT está haciendo que las redes sean cada vez más dinámicas y críticas. Por eso, la seguridad tiene que estar integrada en la operación diaria: no se trata solamente de reaccionar ante un incidente, sino de tener visibilidad sobre lo que ocurre en la red y capacidad para actuar rápidamente”, añade Aguilera.
La seguridad de las telecomunicaciones adquiere una dimensión que va más allá de la protección de la información. A medida que las redes soportan más dispositivos, servicios y procesos críticos, la capacidad de detectar, gestionar y responder ante comportamientos anómalos se convierte en parte esencial de la continuidad de las comunicaciones.
Esta necesidad se refleja también en el fortalecimiento de las capacidades institucionales del país. En enero de 2025, el MinTIC puso en operación el Centro de Operaciones de Seguridad Nacional (SOC), gestionado por ColCERT, con herramientas orientadas a la inteligencia de amenazas, la protección de la huella digital y la gestión de vulnerabilidades. Para su implementación se reportó una inversión de $15.543 millones.
Las exigencias de seguridad recaen tanto en los operadores como en los proveedores de tecnología que sustentan sus redes. En esta línea, JSC Ingenium obtuvo en 2026 la certificación del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) de España en su categoría Media, otorgada bajo la supervisión del Centro Criptológico Nacional (CCN-CERT), lo que valida la robustez de los sistemas de información que sustentan el desarrollo, la implantación y el mantenimiento de su software.
Para JSC Ingenium, la conclusión es clara: la seguridad no puede entenderse como un elemento independiente de la conectividad, sino como una capacidad que debe estar presente en la propia arquitectura y operación de las redes.




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